Qué aporta un espacio activo a un municipio más allá del equipamiento

Cuando un municipio plantea una nueva intervención en el espacio público es fácil centrar la conversación en el elemento físico:

¿Qué instalamos?

¿Cuánto ocupa?

¿Qué características tiene?

¿Cuál es el presupuesto?

Son preguntas necesarias. Pero hay otra que debería aparecer antes:

¿Qué queremos que empiece a pasar en este espacio?

Porque un nuevo equipamiento puede ser mucho más que una instalación. Bien planteado, puede generar actividad, recuperar un entorno que había perdido uso, ampliar las alternativas de ocio y crear nuevas oportunidades para que la comunidad utilice y disfrute el espacio público.

UN-Habitat señala que los espacios públicos bien diseñados y mantenidos pueden favorecer la actividad física, la cohesión social, la participación comunitaria y la calidad de vida urbana.

1. Crear nuevas oportunidades para moverse

Facilitar oportunidades de actividad física no pasa únicamente por disponer de grandes complejos deportivos.

También puede significar incorporar propuestas accesibles y próximas dentro de los espacios cotidianos del municipio.

Una zona de escalada, calistenia, parkour o juego activo puede incorporar nuevas posibilidades de movimiento en lugares que la ciudadanía ya utiliza.

El espacio público pasa así de ser únicamente un lugar de paso a convertirse también en un lugar donde hacer cosas.

2. Dar una nueva vida a espacios que ya existen

No todos los proyectos necesitan empezar desde cero.

Muchos municipios disponen de:

  • paredes sin uso
  • antiguos equipamientos
  • zonas exteriores infrautilizadas
  • espacios deportivos que han perdido su función
  • rincones con potencial para incorporar nuevas actividades

Detectar estas oportunidades permite aprovechar mejor recursos que ya existen.

Un ejemplo: La Vila Joiosa

En La Vila Joiosa, una antigua pista de squash que había quedado en desuso se reconvirtió en un nuevo búlder de escalada.

La intervención permitió crear 54 m² escalables, incorporar 300 presas y acondicionar la zona con las colchonetas necesarias.

El valor del proyecto no está únicamente en el nuevo búlder.

Está también en haber conseguido que un espacio existente vuelva a tener una función.

Búlder Pavelló Esportiu (La Vila Joiosa)

3. Generar ocio de proximidad

No todas las actividades deberían requerir desplazarse fuera del municipio o depender de una actividad organizada.

Los espacios públicos activos pueden ampliar las opciones disponibles cerca de casa y generar oportunidades de uso cotidiano.

Para niños, jóvenes, adultos o familias, disponer de propuestas atractivas en el entorno próximo contribuye a enriquecer la experiencia del espacio público.

La OMS destaca que una planificación urbana orientada a la salud puede favorecer la movilidad, la interacción social y comunidades más activas y habitables.

4. Crear espacios de encuentro

No todo el valor está en quien utiliza directamente el equipamiento.

Alrededor de una instalación pueden aparecer:

  • familias que acompañan
  • personas que observan
  • grupos que se encuentran
  • usuarios de diferentes edades
  • nuevas dinámicas alrededor de otros equipamientos cercanos

Cuando una actuación se integra correctamente en el entorno, puede contribuir a generar más actividad y presencia en el espacio público.

Y un espacio que se utiliza tiene una relación diferente con la comunidad que uno que permanece vacío.

5. Ofrecer propuestas para diferentes edades

Uno de los retos de los espacios públicos es evitar que toda la oferta se concentre en un único perfil de usuario.

Pensar estratégicamente una intervención significa preguntarse:

  • ¿Quién utiliza actualmente este entorno?
  • ¿Qué edades tienen alternativas?
  • ¿Qué perfiles tienen menos opciones?
  • ¿Qué equipamientos existen ya?
  • ¿Qué nueva actividad complementaría lo que tenemos?

La respuesta puede ser un rocódromo, una zona de calistenia, parkour, elementos de juego o una combinación de diferentes propuestas.

La solución debería aparecer después de entender la necesidad, no antes.

6. Integrar el proyecto en el entorno y la identidad del municipio

Una buena intervención tampoco debería percibirse como un objeto colocado de manera aislada.

Materiales, colores, diseño, dimensiones, ubicación o incluso intervenciones artísticas pueden ayudar a integrar la actuación en el lugar.

En algunos proyectos, esa integración puede tener además una dimensión identitaria, incorporando referencias al municipio, al paisaje o a su historia.

El resultado es un equipamiento que no solo funciona, sino que pertenece al espacio en el que se encuentra.

7. Pensar en uso, mantenimiento y durabilidad

El valor de una inversión pública se mide también con el paso del tiempo.

Por eso, desde el principio es importante plantear:

  • materiales adecuados al entorno
  • intensidad de uso prevista
  • seguridad
  • mantenimiento
  • durabilidad
  • posibilidades de ampliación
  • integración con otros equipamientos

No se trata únicamente de conseguir un buen resultado el día de la inauguración.

Se trata de conseguir que el proyecto siga teniendo sentido años después.

8. Una intervención también puede crecer por fases

El presupuesto disponible no siempre permite abordar toda la transformación de una sola vez.

Y no necesariamente tiene que hacerlo.

Una buena planificación puede establecer prioridades y desarrollar el proyecto progresivamente.

Primero activar una zona. Más adelante incorporar otra actividad. Conectar posteriormente diferentes espacios o ampliar la propuesta para nuevos usuarios.

Pensar por fases permite que el proyecto evolucione manteniendo una dirección común.

Más que instalar un equipamiento

La pregunta inicial no debería ser únicamente:

¿Qué podemos colocar aquí?

Podría ser:

¿Qué queremos que este espacio aporte al municipio?

Más movimiento.

Más alternativas de ocio.

Más oportunidades de encuentro.

Más uso de un espacio existente.

Más vida alrededor de un equipamiento.

A partir de ahí, podemos decidir qué solución tiene realmente sentido.

En Gecko Walls trabajamos con ayuntamientos desde la valoración inicial del espacio hasta el diseño, fabricación e instalación de la propuesta, adaptando cada intervención a su entorno, usuarios y recursos.

 

¿Tenéis un espacio con potencial para generar nuevos usos?

Podemos ayudaros a analizarlo y valorar qué tipo de intervención puede aportar más al municipio.

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