Un espacio público no tiene un único usuario.
En una misma plaza, parque o zona deportiva pueden coincidir niños, adolescentes, familias, adultos, personas mayores y usuarios con distintas capacidades e intereses.
Diseñar para esa diversidad no significa llenar el espacio de elementos diferentes sin criterio.
Significa entender qué usos deben convivir y cómo puede el lugar ofrecer oportunidades de movimiento, juego, encuentro y actividad para perfiles distintos.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 11.7 plantea precisamente el acceso universal a espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, con especial atención a niños, personas mayores y personas con discapacidad. Y la OMS recuerda que los entornos físicos influyen en las oportunidades que tienen las personas para mantenerse activas.
1. Analizar quién utiliza hoy el espacio
Antes de pensar en nuevas instalaciones, conviene observar quién está presente actualmente y quién queda fuera.
Algunas preguntas útiles son:
- ¿hay familias con niños pequeños?
- ¿los adolescentes tienen algún espacio propio?
- ¿existen alternativas para actividad física no organizada?
- ¿hay zonas para permanecer, observar o acompañar?
- ¿qué ocurre en diferentes momentos del día?
- ¿hay usuarios que apenas encuentran propuestas para ellos?
Este análisis ayuda a detectar desequilibrios que no siempre son visibles sobre plano.
2. Evitar diseñar pensando en una única edad
Una zona pensada exclusivamente para un grupo puede funcionar bien para ese público, pero también puede limitar el potencial global del espacio.
Por ejemplo, un parque infantil puede ser muy útil para niños pequeños, pero no ofrecer ninguna alternativa a hermanos mayores o adolescentes.
De la misma manera, una instalación deportiva muy específica puede atraer a un perfil concreto pero generar poca relación con el resto del entorno.
Pensar en diferentes edades no obliga a crear una solución para todo el mundo en cada metro cuadrado.
Obliga a entender cómo encajan las diferentes piezas dentro del conjunto.
3. Diseñar distintos niveles de reto
Las personas no utilizan el espacio con la misma intensidad ni buscan la misma experiencia.
Una propuesta puede combinar:
- juego libre
- exploración
- equilibrio
- escalada
- fuerza
- coordinación
- actividad física informal
- zonas para observar o encontrarse
Esta variedad permite que cada usuario encuentre una forma propia de relacionarse con el lugar.
La guía publicada en 2026 por la OMS, UNICEF y UN-Habitat sobre espacios públicos para niños destaca la importancia de crear espacios seguros, inclusivos y adaptados a las necesidades reales de quienes los utilizan.
4. Complementar, no duplicar, lo que ya existe
Antes de incorporar un nuevo equipamiento, conviene mirar alrededor.
Si el municipio ya dispone de un parque infantil cerca, quizá el nuevo espacio pueda aportar actividad para edades mayores.
Si existe una pista deportiva convencional, puede tener sentido incorporar propuestas más libres y no regladas.
Si ya hay una zona de calistenia, quizá un búlder, un espacio de juego activo o una intervención artística y deportiva pueda ampliar el abanico de usos.
El objetivo no es sumar elementos.
Es ampliar oportunidades.
5. Pensar en la convivencia entre usos
Diseñar para públicos distintos también implica estudiar cómo se relacionarán entre sí.
Ubicación, recorridos, visibilidad, zonas de descanso, entradas y salidas o proximidad entre actividades pueden influir mucho en la experiencia final.
Un espacio donde las diferentes actividades se entienden y se conectan puede favorecer una utilización más natural del conjunto.
También permite que acompañantes y usuarios que no participan directamente sigan formando parte de la vida del lugar.
6. Crear propuestas que puedan utilizarse de manera flexible
Los espacios demasiado rígidos dependen muchas veces de una única forma de uso.
En cambio, elementos que permiten explorar, inventar recorridos, adaptarse a distintos niveles de dificultad o combinarse con otras actividades pueden ampliar las posibilidades del espacio.
Esto es especialmente interesante cuando se busca que una actuación mantenga interés con el paso del tiempo.
No siempre hace falta decir exactamente cómo debe utilizarse cada elemento.
A veces, parte del valor está en dejar margen para que los usuarios se apropien del espacio.
7. Conectar actividad física y espacio cotidiano
La actividad física no ocurre únicamente dentro de instalaciones deportivas cerradas o actividades organizadas.
La OMS incluye la accesibilidad de espacios públicos abiertos y de instalaciones deportivas comunitarias entre las medidas que pueden aumentar las oportunidades de actividad física.
Para un municipio, esto abre una oportunidad interesante:
incorporar movimiento dentro de espacios cotidianos y cercanos.
Una pared, una plaza, una zona verde o un equipamiento existente pueden convertirse en lugares donde la actividad aparezca de manera más espontánea.
8. Diseñar con una mirada inclusiva
Pensar en diferentes edades también debería significar pensar en diferentes capacidades.
Accesos, pavimentos, recorridos, lectura visual del espacio, zonas de estancia o disposición de los elementos pueden facilitar o dificultar que más personas puedan utilizarlo y sentirse cómodas en él.
UN-Habitat sitúa la accesibilidad y la inclusión como criterios centrales en la planificación de espacios públicos de calidad.
No existe una única solución válida para todos los municipios.
Pero sí una pregunta que debería formar parte de cualquier proyecto:
¿Quién podría utilizar este espacio y quién estamos dejando fuera?
9. Integrar naturaleza y elegir las superficies según su función
En Gecko Walls queremos dar más protagonismo a la renaturalización de los espacios: incorporar arbolado, vegetación y materiales naturales, y valorar alternativas a las superficies sintéticas cuando el proyecto lo permita.
Esto exige estudiar cada zona por separado: los recorridos de acceso, las áreas de estancia y las superficies de recepción de caídas tienen necesidades distintas. La arena puede ser una opción en determinados espacios, pero su idoneidad debe valorarse junto con las necesidades de amortiguación, accesibilidad y mantenimiento.
En algunas intervenciones seguimos utilizando losetas de caucho u otras soluciones sintéticas cuando los condicionantes del espacio lo requieren. La elección debe apoyarse en las características del producto, la documentación del proveedor y la valoración técnica de cada instalación.
El objetivo es avanzar hacia espacios con más presencia de naturaleza, sin perder de vista quién podrá acceder, participar y utilizar cada zona.
Un espacio con más posibilidades de uso
Diseñar para diferentes edades y formas de uso no significa crear un espacio más complejo.
Significa tomar decisiones con una visión más amplia.
Entender quién vive el entorno, qué alternativas existen ya y qué nuevos usos pueden aportar valor permite construir intervenciones más conectadas con la realidad del municipio.
En Gecko Walls diseñamos proyectos a medida combinando diferentes soluciones de movimiento, juego, escalada y actividad, siempre a partir del espacio y de las necesidades reales de cada proyecto.
¿Queréis crear un espacio que responda a más perfiles y formas de uso?
Podemos ayudaros a analizar el entorno y plantear una propuesta adaptada al municipio.